Cómo evitar la culpabilidad al dejar a tu pareja.

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Sentir culpabilidad al habernos separado de nuestra pareja es una reacción completamente común que todos llegamos alguna vez a experimentar. 

Esta sensación comienza a ser un verdadero problema cuando nos invade de manera exagerada y nos impide continuar con el rumbo de nuestras vidas.

El amor no siempre es un sentimiento perpetuo. 

Debido a una infinidad de factores, este puede llegar a agotarse por completo. Lo anterior llega a generar apatía, disgusto e inconformidad en las parejas. 

Todas estas sensaciones tienden a acumularse y provocan que se tome la dura decisión de separarse.

Es después de esta decisión que comienza un camino nuevo hacia la reestructuración. 

No es un camino fácil, pues presenta muchos obstáculos. Algunos de ellos suelen ser:

  • El remordimiento de conciencia.
  • El reflexionar sobre lo que pudo haber sido y no fue.
  • El miedo ante una “nueva soledad” sin él/ella.
  • La angustia por la incertidumbre que esta situación genera.
  • Si hay hijos de por medio, el buscar la mejor forma de comunicarles la noticia.
  • La preocupación excesiva del qué dirán amigos, familiares y conocidos.

A pesar de todas estas limitantes, debemos seguir con nuestras vidas y superar esta etapa. 

Y es que hay que afrontarlo: si permitimos que el sentimiento de culpa nos esté abordando constantemente, nunca lograremos salir adelante. 

Estaremos vagando en un círculo vicioso de recuerdos que nos generarán más y más remordimientos.

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Cómo dar el siguiente paso y dejar atrás la culpa

Existen algunos métodos efectivos que podemos implementar para ayudarnos a abandonar definitivamente el sentimiento de culpabilidad. 

Todos están centrados en cambiar nuestra mentalidad en aras de conseguir una estabilidad emocional que nos permita ser felices. 

En esta ocasión, hablaré de tres técnicas muy efectivas.

1. Crear nuevas rutinas y evitar el contacto

Parece una medida drástica y lo es. Evitemos los lugares donde sepamos que nuestra expareja pueda estar. 

Eliminémoslo o eliminémosla de nuestra lista de contactos en el celular, en correos electrónicos y, sobre todo, en redes sociales. 

Esto ayudará a no estar pensando en esa persona que tanto sentimiento de culpa nos provoca.

Si no podemos evitar seguir teniendo contacto porque compartimos un lugar de trabajo común o hay hijos de por medio, reduzcamos entonces las oportunidades de interacción. 

Esto no será sencillo, pero es posible. Tan sólo mantengámonos alejados de esa persona el mayor tiempo posible.

La acción debe ser tajante, y no porque guardemos rencor o porque tengamos que odiar a esa persona. 

Es más bien porque esta medida nos ayudará a sanar más rápidamente. 

De este modo, podremos ir eliminando con mayor rapidez y eficacia ese sentimiento inútil de culpa y cualquier tipo de remordimiento.

2. Ocupar nuestro tiempo en hacer cosas que nos gusten nos ayuda a transformar la culpabilidad

Esta acción es especialmente útil al principio de la ruptura, pues es en esta etapa cuando más suele agobiar la culpa. 

Es importante buscar un pasatiempo que mantenga la mente ocupada y enfocada en otras cosas para que no nos siga atormentando el remordimiento.

Es muy útil, por ejemplo, buscar hacer un curso de cocina o practicar más a fondo algún deporte.

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Algunas personas optan por empezar a estudiar algún idioma o aprender a tocar algún instrumento musical. 

Existe una gran variedad de actividades de tiempo libre que se pueden hacer para mantener la mente despejada. 

Cuando menos se espere, todas estas sensaciones adversas se habrán ido y podremos dar el paso siguiente en nuestras vidas.

En conclusión, mientras mayor sea el tiempo en que nos mantengamos ocupados, menor será el tiempo para tener pensamientos recurrentes y destructivos y la culpa.

3. Cambiar el concepto de culpabilidad por el de responsabilidad

Analicemos las cosas buenas y las cosas malas de la relación que terminó. Repasemos con calma y si es posible, recurramos a la técnica de la tarta de la responsabilidad. 

Esta es una forma efectiva de aislar la culpa de forma realista para hacernos ver que cuando estas situaciones suceden no solo hay un culpable.

Esta técnica consiste en dibujar un círculo en una hoja de papel. Este círculo debe dividirse en cinco partes a saber: yo, mi expareja, familia e hijos, ocupaciones diarias, factores externos.

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En cada división se colocan estos encabezados y a continuación comenzamos a llenar este círculo o tarta con porcentajes. 

Los porcentajes representarán el grado de responsabilidad que tiene cada categoría en nuestra ruptura.

A continuación, tendremos qué reflexionar a quién aplicar qué porcentaje. Esto debemos hacerlo basados en los hechos pasados y siendo honestos con nosotros mismos. 

Si logramos hacerlo correctamente, nos percataremos de que el resultado de la relación no recae en nosotros nada más. 

Entendamos que toda relación de pareja fallida es una combinación de malas decisiones tomadas por ambos.

La culpabilidad es un sentimiento que invade y perjudica la tranquilidad de la persona que la siente. 

Transformemos ese estado mental siendo realistas. 

¡No nos atormentemos con el pasado y disfrutemos el presente con ilusión en el futuro!

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